sábado, 26 de junio de 2010

Plaza de Mulas (campo Base Aconcagua) 2006 I

Hacía mucho tiempo que tenía ganas de demostrarme si podía con una empresa de tamaño, y justo a finales de octubre de 2006, me llaman y me proponen –si me animo- a hacer un trekking hasta Plaza de Mulas, pregunté la altura y me dijeron: 4400 mts... justo al campamento base (por la ruta normal) del Aconcagua.

El Aconcagua es un ícono, un ícono como el Nanga Parba y las carreras por el prestigio entre los austríacos, italianos, ingleses y alemanes en las décadas del 20 y 30 o como el Matterhorn en Suiza.

Ví fotos, leí..., que el Aconcagua esta está lleno de valles interminables, un cielo purísimo y sol rajante. Sigo leyendo..., en los cerros mendocinos las aproximaciones son largas, el paisaje árido y la altura implica soportar dolores de cabeza y estar alerta ante ciertos síntomas, pero el resto es caminar, caminar y caminar....

No sé pero me viene a la mente el principio zen de que el viaje es el destino: cómo se sube una montaña es más importante que alcanzar la cima. Ja ja, claro... yo voy hasta los 4.400 mts. de Plaza de Mulas. Pero igual trato de vivir el momento, estoy a gusto viviendo el ahora.

Planificar este viajecito fue un viaje a mi interior, haciendo introspección y revisando el pasado. Leí unos cuantos libros, viejos, nuevos me compré mapas, me quedé en internet hasta las 4 de la madrugada casi todos los días, durante 2 meses.

Por fin llegó el día.
Primeros días de diciembre de 2006; tomo el avión a Mendoza, voy a participar de un taller y así conecto los días siguientes.

El avión está tocando la pista, ya casi llegamos y Carolina –mi compañera de asiento- (después supe el nombre) me pregunta si no es mucho el calor de Mendoza para las 9 de la noche (32º) no respondo es verano.




Te gusta el frío me dice- si, y en unos días voy a estar con 0º digo. Vas al Aconcagua ? pregunta.

No puedo creerlo, la mato a preguntas, tiempos, escalas, ropa, consejos, etc. Es montañista, médica de montaña, vive en El Chaltén y subió 4 veces el Aconcagua.

Duermo temprano, mañana tengo trabajo en Mendoza a las 09:00 y al mediodía subiré el Cerro Arco (1.400 mts. 700 de diferencia), luego sigue el trabajo y ya casi estoy...





Martes; 09:00 continúa el trabajo, al mediodía subo en bicicleta el Cerro de la Gloria, 20’...un ratito pero ayuda.
A las 15:30 salimos para Puente del Inca.

Día 1: Martes a la tarde, casi a las 5 de la tarde. Llegamos a Puente de Inca (2100 mts), veo el cementerio de los Andinistas, pienso en el amigo de la secundaria que murió en el Aconcagua. Le digo a mi compañero que al regreso me gustaría pasar a ver su tumba.

Entramos, nos registramos y empezamos a caminar tranquilos, llegamos a un puentecito y de a poco vamos viéndolo, está ahí, todavía lejos, tengo paciencia y en el camino sólo pienso en que es necesario soportar el aburrimiento de caminar concentrado, mirando muchas veces al piso para no pisar mal y tratando de manejar el profundo miedo que me surge las grandes montañas.

Converso... aprovecho la cantidad de información que acumulé en los últimos días; en el Himalaya hay vegetación hasta 5.000 metros, en la cordillera de los Andes Centrales solamente hasta los 3.500 o 4.000 metros.

La humedad relativa ambiente es muy escasa y el espesor de las capas de la atmósfera, en esta zona del globo terráqueo, tiene particularidades que determinan estos efectos. Pienso que a la misma altura en Aconcagua hay menos oxígeno que en el Himalaya; los vientos acá producen zonas de baja presión que intensifican estos efectos, nos cruzamos con David...(apareció de repente, contó su historia y aceleró... era guía y porteador, y se va caminando hasta Plaza de Mulas hoy mismo. Camina toda la noche) yo sólo pienso todo lo que dice...

Acá algunos de los campamentos base, desde los cuáles se inicia el ascenso, se encuentran a más de 4.000 mts., mientras que la mayoría de los cerros de Estados Unidos y de Europa no llegan a esta altura, y a veces algunos andinistas americanos y europeos no están acostumbrados a estas condiciones y no dan importancia a las señales de peligro. Para un montañista europeo equivale prácticamente a comenzar el ascenso desde la cumbre del Mont Blanc.

Llegamos después de 3 horas a Confluencia (3450 mts.).
Buscamos a Angie, ella nos espera con la indicación de cuál es nuestra carpa (ya que decidimos no cargar con carpa y comida a las mulas por el costo y compramos todo esto “arriba”)




Antes nos toman la presión, las pulsaciones y la saturación de oxígeno. 150 FCM, 13-9 y 90, todo bien.

Siete de la tarde, me da sueño, estoy realmente muy cansado, igual, me quedo un rato escribiendo algunos apuntes.

12 naciones hay en el campamento base, Israelíes, canadienses, austriacos, alemanes, australianos, americanos, sudafricanos, franceses, islandeses e ingleses... sólo dos argentinos, mi compañero y yo.

Día 2: miércoles a las 05:40. En la altura no se duerme bien, pero hay que intentarlo, porque al día siguiente puede ser peligroso, un resbalón, una torcedura y el viaje termina..

Obviamente no dormí nada, le cuento a mí compañero y el dice que ronqué, yo le digo que fue el quien roncó. Nos damos cuenta de que dormimos entrecortados, poco y mal.

Desayunamos y salimos para Plaza Francia, el mirador de la pared sur (la más difícil) a 4.400 mts., son 3 horas de ida y unas 2 de regreso.

En el camino no hablamos mucho pero nuestro silencio es elocuente: el entorno nos maravilla. Estamos entrando en un territorio sacro, en un mundo vedado para el común de los mortales, no siempre estoy seguro de que me corresponda estar acá –tal vez es una señal- Siento emoción, aprensión y alegría en este ambiente extraordinariamente vertical, hermoso, amenazador. Busco todo el tiempo sentirme cómodo a pesar de mi inmensa fragilidad.

Mi compañero se queja que no hablo... no tengo ganas, camino concentrado tratando de absorber todo lo que me rodea, tantas veces he deseado estar acá, siento la adrenalina.

Estamos por fin en Plaza Francia (4.400mts), campamento base de la tan temida cara Sur del Aconcagua, una pared vertical de 3.000 mts. de hielo, glaciares, rocas y muchas avalanchas. (y hay “gente” que sube por acá pienso)






Regresamos a las 7 de la tarde, cena (el que quiera ducharse puede hacerlo..) y a dormir, mañana empieza lo difícil, ya que tendremos que ver cómo está reaccionado nuestro cuerpo a la altura, y además se vienen las 9 horas de trekking (de ida nada más) hasta Plaza de Mulas.

Hace mucho frío, tengo que dormir vestido, dos pares de medias, gorro de lana y guantes, 5 bajo cero nos dicen. No duermo nada, miro el reloj a cada rato, me pongo el mp3 con Bob Dylan... sólo un rato porque el frío descarga las pilas, sigo sin dormir, me duele la cabeza, pero no quiero tomar nada, no quiero tapar los síntomas.

Decidimos levantarnos temprano para llegar con luz de día y como tendremos que hacer algunas paraditas, decidimos madrugar. A las 04:00 nos despertamos, las estrellas son increíblemente brillantes, el cielo súper oscuro, mucho silencio, aunque de a poco empiezan a verse las linternas dentro de las carpas. El resto de la gente ha tenido el mismo plan.

Angie nos pide que nos hagamos el chequeo con el médico. Mi amigo tiene 15-9 y el médico le pide que vuelva más tarde... en 20 minutos, yo 13-9 igual que ayer.
Caminamos un rato y deliberamos. Qué hacemos si no puede seguir subiendo... sigo sólo ?, esperamos un día más ?, esto significa que mis planes intentar ir más allá de los 5000 se terminan, porque no nos queda tiempo para aclimatar por encima de los 4500 mts.
Mi compañero me dice que vaya sólo, que aproveche que está saliendo un grupo de sudafricanos.
Vamos a ver al médico de nuevo, su presión no baja y le piden que no siga.

1 comentario:

Gustavo Crencic dijo...

Hola Gerardo, dónde sigue el relato después que el médico le pide que se vuelva?

La única manera de conocer los límites de lo posible en uno es aventurarse un poco más allá de ellos, hacia lo que a veces parece imposible. Actuar sin temores o quedarme paralizado dejando pasar de largo "valiosas" oportunidades. Valoro mis cualidades, mis logros y capacidades, y fomento cualidades positivas. Analizo mis límites, intento superarlos o aceptarlos si no es posible. De esto se tratan mis historias.

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